Gericault

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En este chiste que hay quien llama vida,
alguna vez encontré ternura en tu nombre.
Y lo hallé todo, mi amor.

Hallé lo divino, construido y esculpido
A la medida perfecta
Para el ala rota que lloraba otras tristezas
Y que abrazaste hasta sanar.

Yo he volado a tu lado, cariño.
Y es por eso que no conozco 
Una definición más perfecta del amor
que tu libertad.

Por eso tu nombre siempre se mezcla
Entre mis halagos;
entre mis ojos condenados a buscar
cuál fue el error.

Quizá el mundo no estaba preparado
Para vernos pasar desafiando el estigma
Con la desidia de quien sabe que no necesita
Más que su cuerpo 
y su calor.

Nos revelamos ante la norma de la cordura,
Y yo me enamoré de eso:
De su sonrisa, de su mano, de su beso,
De su mar, de su amanecer, de su pensamiento,
De sus esperanzas y de su ojo izquierdo,
De sus palabras y de su acento.
Yo, 

me enamoré de eso.

Ahora lloro entre los cajones de mis recuerdos.
Rescatando malos momentos que,
por mucho que busco,
Todavía
No
Encuentro.

Ojalá atreverme a gritarte
Que si no hay valientes yo los invento.

Para aferrarme a un motivo, a un silencio,
A una desilusión o a un lamento
Que me explique por qué abandonó mi faro
Su barco velero.

Seguiré callada, calladita en silencio.
No te preocupes, mi sol,
No te preocupes, mi cielo.
Si hace falta, 
ya sueño yo por los dos.

Espero que la felicidad se convierta en tu puerto.





Alexia Gómez. Con la tecnología de Blogger.
 
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